miércoles, 12 de diciembre de 2012

"Lorca, el pulso herido." por Pilar Verdú, (Jornadas sobre la Muerte)



Ver sgae 20-11-2012_NIK4426.JPG en presentación




Pilar Verdú trató en su ponencia de trasladar una visión de la obra de Lorca que lo incardina con las religiones arcaicas a la par que con el freudianismo. Para demostrar las distintas posturas que ante la muerte toma el poeta, Verdú escogió algunos de los poemas más célebres del granadino (Preciosa y el aire, Romance de Luna luna, Romance de la pena negra) además de fragmentos de otros muchos.
      El concepto de la muerte en Lorca va íntimamente unido al del eros en sentido amplio, panteísta, cósmico: toda la naturaleza copula y muere para regenerarse. En estas religiones antiguas, la Diosa Madre es una figura a la par acogedora y amenazante, que despierta en el hombre -su hijo en ocasiones-un deseo que no debe liberarse, porque eso implica la muerte, por otra parte necesaria para la resurrección posterior, no tanto en un sentido cristiano puramente, sino, como decimos, originario, primitivo. Así, el eros reprimido será un eje importantísimo en la poesía de Lorca. Tal encrucijada entre lo deseado y lo prohibido aboca al ser humano a un sufrimiento cuya única liberación es la muerte, omnipresente en los versos del poeta. Mujeres ahogadas, hombres mutilados y jinetes muertos pueblan la obra lorquiana como símbolos-entre otros muchos- de esa frustración erótica. Es precisamente esa profunda incursión en el inconsciente uno de los factores (además de la fuerza de sus imágenes y su altísima calidad literaria) que ha catapultado al granadino a ser el poeta más famoso de la historia de España dentro y fuera de nuestras fronteras.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Jornadas sobre la Muerte en la SGAE


  El pasado día 20   noviembre tuve el placer de presentar a Pilar Verdú y Vicente Gallego en las Jornadas sobre la Muerte que se celebraron en el Salón de Actos de la SGAE bajo el Título "No hay muerte para el que ama".
 
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Si algo tienen en común estos dos escritores, es: la poesía por un lado, y una honda espiritualidad por otro, lo que me llevó a hacerles esta invitación que surgió después de nuestro último evento: “El sentimiento de la Realidad”, en que Vicente Gallego ya nos habló de su participación en otras jornadas similares y elegimos el mes de noviembre porque nos pareció el más idóneo para celebrarlas.

He de decir que tengo una fuerte vinculación con la muerte, dado que procedo de una tierra en que la frontera entre los vivos y  los muertos es muy ambigua.  A Galicia a la muerte se le mira de frente, no en vano es llamada “A Costa da Morte” y el Finis Terrae.

Los ojos  de los gallegos están acostumbrados a la niebla,  a la lejanía, están acostumbrados a la nostalgia, a otear el horizonte, han visto en las costas del Atlántico miles de naufragios donde los seres queridos se han fundido con el oleaje, y saben de aquellos que han quedado en  el Camino de Santiago que está plagado de los que murieron en él. En Galicia se encuentran los cementerios más bellos y espectaculares de Europa, algunos mirando al mar como el de Santa Mariña de Dozo en Cambados, pues en Galicia se sienten muy cercana esa “otra orilla”.

La muerte es un también un tema recurrente en la obra de Valle Inclán o de Rosalía de Castro  o de Angel Valente, Emilia Pardo Bazán le dedica su obra “La sirena negra” Alvaro Cunqueiro trata sobre ella en “Don Alvaro o la fuerza del sino” y si quisiéramos hablar de la muerte en vida, citaría el poema de Rosalía “Me vou para Habana” o el poema a María Soliña de Celso Emilio Ferreiro.

 Méndez Ferrín,  en uno de sus poemas habla así de la muerte:

 Saludemos a la muerte;
en la palma de la mano no sostengamos ónices.

Llamémosle:
libro de silencio,
pórtico terminal de la esclavitud,
escritura feliz de la opacidad,
luz que desata el nombre de la alegría.


 La muerte se recuerda por los senderos que están regados de “cruceiros” y de los “petos das ánimas”, y que están dibujados con la silueta de las mujeres, siempre de negro, que guardan lutos sucesivos destacando entre el verde paisaje.

Recuerdo que cada mes de noviembre mi madre compraba flores mientras se  derramaba por la casa un suave aroma a castañas, la gente pasaba por delante de mi ventana para ir al camposanto y a la vuelta entraban  a visitarnos; esto daba paso a una animada tertulia, pero lo más sorprendente, es que se seguía hablando de los muertos como si estuvieran vivos. Vivos seguían los que poblaban el salón con sus fotografías,  y los que nombrábamos a diario continuamente. Cada domingo, después de misa, los parroquianos acudían al cementerio contiguo,(que en muchas aldeas de Galicia está al pie de la iglesia) y contaban a sus familiares fallecidos todas las peripecias de la semana. En realidad el espectáculo sería digno de una novela de García Márquez o de Isabel Allende, pues  rozaba el realismo mágico. Allí se escuchaba al marinero contando a su madre que se volvía a Terranova, a la hija contándole al padre que ya era abuelo, o al amigo contando sus “cuitas de taberna” al compañero que faltó, después, al retirarse, dejaban sobre las tumbas, no sólo flores, a veces un tarro de miel, a veces conchas marinas, y a veces unas monedas….por aquello de que a la muerte siempre hay que pagarle su tributo. Escenas como esta están bien reflejadas en la obra “El bosque animado” de Wenceslao Fdez Flórez, llevada al cine por José Luis Cuerda y hablando de cine, no puedo dejar de citar la gran película Mar Adentro de Alejandro Amenábar, rodada en Galicia y que aborda el tema de la eutanasia. Fue precisamente un gallego quien reclamó con mayor fuerza su derecho a una muerte digna-

Recuerdo también los largos velatorios con rosquillas y anís, donde se sentía la solidaridad de todo un vecindario con la persona que quedaba abandonada y donde no faltaba el “típico humor negro, gallego” tan bien reflejado por poner un ejemplo, en los dibujos de D. Manuel Castelao.

Todas las historias que en mi niñez escuché sobre aparecidos, sobre la santa compaña, sobre el aire de muerto o el “corpo aberto” que tan bien definen Manuel Rivas en su obra :“Los libros arden mal”, o Torrente Ballester en “la saga-fuga de J.B.” fueron cobrando sentido en mi edad adulta, en la medida que comprendí que todos estos fenómenos ya habían sido estudiados desde diversas culturas, filosofías y religiones, así como muchos poetas hablaban sobre ellos de una forma natural.

El filósofo, terapeuta y antropólogo Bert  Hellinger, creador de la terapia sistémica, comenta:

“También los muertos están en lo oculto; pero su influencia alcanza hasta lo no oculto. Cuando se les permite actuar, la vida es sostenida por ellos”. Esto mismo comparte Dam Vam Kapenhout, psicólogo  y chamán cuando nos habla del alma grupal, que está compuesta tanto por los vivos como por los muertos.

Alexander Jodorosky, en una de sus terapias realiza el llamado “Baile de los vivos y los muertos”. Este mismo baile lo he visto en la cima de la montaña, en la ermita de San Andrés de Teixido, donde en la fiesta del santo, las viudas bailan aferradas a los espíritus de sus maridos muertos. Por no hablar del rito del abellón, donde se danza alrededor del difunto imitando el sonido de las abejas, de esta forma se ayuda a despegar el alma del fallecido. Este ritual pertenece también a los ritos del budismo y del chamanismo.

 Pero si todo esto ocurre es precisamente porque continúa vigente ese hilo de amor que a vivos y muertos mantiene unidos, algo indestructible y que sobrevive a la misma muerte.

 José Luis Martín Descalzo en su obra “El testamento del pájaro solitario” en uno de sus poemas dice:

::Si me muero (que aún esta por ver)

Envolvedme en su bandera verde

y estad seguros que mi corazón sigue latiendo

aunque esté más parado que una piedra.

Estad seguros.

que aunque mi sangre esté ya fría

yo seguiré amando.

 La comunicación con los muertos es para mí algo espontáneo y fresco, que como expresa Kavafis en su poema “Voces”, ocurre generalmente durante el sueño.

 Amadas, idealizadas voces

De aquellos que murieron o de aquellos

Perdidos para nosotros como los muertos

(dice Kavafis)

A veces nos hablan en sueños

A veces, la mente las oye en los abismos del pensamiento.

Y con su sonido vuelven por un momento

Los sonidos de la primera poesía de nuestra vida

Como música distante desvaneciéndose en la noche.

 Esta comunicación, cuando se da, es una de las experiencias de amor más fuertes que se pueden vivir y ayudar a alguien a “bien morir” o a encontrar en su camino después de la muerte es un acto  profundo de compasión.

Por amor se honra a los muertos, con amor les cerramos los ojos, con amor los cubrimos de flores, por amor aceptamos su última voluntad y por amor cumplimos las promesas que dejaron pendientes, y también por amor, no dejamos que caigan en el olvido.

Garcia Lorca parecía conocer esa gran alma de la que habla Kampenhout  cuando escribió su poema:
Ell silencio

Oye, hijo mío, el silencio.
Es un silencio ondulado,
un silencio,
donde resbalan valles y ecos
y que inclina las frentes
hacia el suelo.


 Creo que este poema constituye  toda una reverencia, una inclinación respetuosa a los ancestros.

 Precisamente para hablar de Lorca tenemos aquí a Pilar que desarrollará el tema, puesto que la obra lorquiana habla toda ella de la muerte como frustración por el hecho de “no poder amar”. Tanto Eros como Tánatos aparecen continuamente encarnados en símbolos que ella tratará de desentrañar con la precisión y la sensibilidad que le caracterizan, haciendo una interpretación casi freudiana de la obra del poeta.

Pero en Lorca, como ella comenta, existe también un concepto de muerte preñado de resurrección, que Pilar enmarca sobre todo en dos poemas: “Memento” y “Despedida”, y mientras la escuchemos, nos daremos cuenta que al poeta no le era para nada extraña esa otra orilla, ese más allá, o esa espléndida nada, (como diría Rafael Redondo), del que más tarde hablará Vicente Gallego.

Para hablar de Vicente Gallego y el tema de la muerte sólo tengo que remitirme a su obra “Si temierais morir” (Premio de la Crítica 2009), uno de los libros más bellos y reveladores que he leído, dedicado por cierto a otro gran poeta: Francisco Brines, precisamente por una vida de amor y magisterio, dice Vicente y  nos habla así de la muerte en algunos de sus poemas:

 Quien lo iba a decir?

Y sin embargo, la muerte es un lugar donde no hay muertos

Y es cosa de difuntos estar vivo

Desde esta atalaya se contemplan

Al revés, las verdades verdaderas.

 Y en otro de sus poemas dice:

 Si temierais morir

Mirad en el reverso de esa idea

Detrás de la bobina

Que va desenredando el cobre de la muerte.
 
 
"Si temierais morir abrid los ojos".

Sólo quien ha tenido una experiencia cumbre, puede hablar de la muerte como lo hace Vicente Gallego, pues creo de verdad, que sí, abrió sus ojos a esa otra orilla que menciono al principio y que no es más que comprender que la muerte está plenamente presente en el aquí y el ahora, pues como dice el maestro Eckhart Tolle, la muerte no es más que el final de la ilusión y sólo es dolorosa cuando te aferras a ella.

 

 

martes, 4 de diciembre de 2012

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Os esperamos el próximo día 10 en el Centro Cultural Obra Propia...venid a leer vuestros poemas!!!!

lunes, 3 de diciembre de 2012

Juan Ballester Miembro de Honor de Concilyarte


Gracias a Concilyarte  por nombrar a JB miembro de honor de la asociación.

Momento de la entrega de un "socarrat" a Juan Ballester, como símbolo de agradecimiento por su colaboración con Concilyarte y nombrarlo Miembro de Honor.

En la fotografía de izquierda a derecha: Mila Villanueva, Gloria de Frutos, Juan Ballester, María José Pastor y Rafael Correcher.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Presentación de El Efecto Starlux en el Oceanográfico de Valencia

El pasado 26 de Octubre, se presentó en el Oceanográfico de Valencia la novela ganadora del premio de la Crítica 2012, "El Efecto Starlux" de Juan Ballester, organizado por las asociaciones CLAVE y CONCILYARTE y con la presencia del autor que ofreció un cóctel, deferencia de Vinos Cos Montblanc.

La obra fue presentada por el narrador César Gavela y presidió el acto Juan Luis Bedins presidente de CLAVE.

Amenizada por un actor y con la presencia de dos buzos que interpretaron un pasaje de la novela, en el marco incomparable de la sala oval, el acto fue un completo éxito.

Semblanza de Juan Ballester por Mila Villanueva:

Dicen que al leer una novela, siempre se descubren retazos del alma de su autor y esto me fue ocurriendo mientras leía El Efecto Starlux de Juan Ballester,  fui descubriendo a un personaje sorprendente al que no conocía ni personalmente ni como escritor.

En primer lugar reconocí a un hombre que tiene presentes a sus ancestros, lo cual ya nos dice algo de su grandeza ya que la obra está dedicada a su padre (que descansa en el puerto de Vinaroz) añade el autor y tanto en esta dedicatoria como en el poema de Quevedo que abre la obra, vemos que para Ballester, la muerte forma parte de la vida, él sabe mirar a la muerte y la acepta y parece reconocerla en todas sus formas y con todos sus atributos.

Pero de todos los personajes que iba descubriendo a través de la lectura creo que también tiene algo el autor,  la perseverancia y el sentido de la responsabilidad de Germán , su paciencia su forma de analizar y captar los detalles tiene mucho que ver con el Juan opositor y estudiante de derecho, la lealtad y el sentido de la amistad que reina entre sus personajes también son parte de su personalidad y creo además que Juan es una de esas “raras avis” que apuestan por el amor hasta las últimas consecuencias.
Pero también existe un Juan bohemio, un Juan inquieto, un Juan explorador de los caminos de la tierra, de las profundidades del mar y también de los caminos del espíritu.
La sutileza conque describe todas las formas de muerte, el descubrimiento de extraños países y extrañas costumbres y rituales que conoce de primera mano y como no, el recorrido del mundo marino donde se sumerge,  donde fluye con el oleaje que bombea en su corazón, parece invitarnos a conocer el mundo, pues como dijo el príncipe Shidarta:

“Todos deberíamos ver el mundo, verlo con nuestros propios ojos.”
A la vez, Juan Ballester es un hombre justo, y su sentido de la justicia trasciende hasta el mundo de los muertos donde se proclama defensor de los derechos de los cadáveres y tiene además un sentido de responsabilidad y cuidado de nuestro planeta.
Todas estas cosas intuí del escritor, hasta que lo conocí personalmente en el marco incomparable del castillo de Peñíscola,  donde se falló el concurso de comentarios que se realizó de El Efecto Starlux , una estupenda iniciativa que nos hizo, (si cabe) más amena e intrigante la lectura.
Allí conocí al hombre afable y a la vez sencillo, exquisito y a la vez humilde, generoso, divertido y con una mezcla encantadora de timidez y de saber estar, de sabiduría y de esa inocencia que a veces asoma en sus ojos.
Juan tuvo además “el gesto” de mostrarme a algunos de los personajes en los que se habí inspirado y nos rodeaban en aquella bella celebración, fue como estar dentro de la novela o poder observarla en 3D. Pude así desentrañar aún más la obra que me mantuvo despierta con su lectura hasta altas horas de la madrugada.
Y un último apunte, descubrí también a un gran cocinero…y si no lean el efecto starlux y encontraran un surtido exquisito de recetas.
Desde concilyarte y desde Clave, quiero dar las gracias a Juan por haberme permitido hacer esta presentación y sólo me queda desearle el mayor de los éxitos.
Y a modo de ofrenda, quiero recitarle unos versos que se le gustaron y me parecen muy acertados para comentar su obra:
Del cementerio marino de Paul Valéry:
Se alza el viento. Tratemos de vivir
Cierra y abre mi libro el aire inmenso
Brota audaz la ola en polvo de las rocas
Volad páginas todas deslumbradas

Olas romped con vuestra agua gozosa

El calmo tecHo que foques merodean.




Fotógrafos: Machancoses y del Valle.

miércoles, 11 de julio de 2012

Tres momentos de la presentación del libro: "De Árboles, nubes y sueños"



Con la participación de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago y gaiteros del Centro Galego, se presentó el libro de Andrés Ferrer en la SGAE el pasado día 9, en un ambiente alegre y festivo.

En la fotografía superior de izquierda a derecha:

Mila Villanueva, Amparo Ribes, Andrés Ferrer, Marcos Zacarés y Elena Escribano.

Y todo rociado con buen vino del ribeiro...!

Gracias a todos por su presencia y colaboración.

Fotografías: María José Pastor.